Los últimos dos años han sido súper desafiantes y llenos de aprendizaje. Lo que más me ha tocado, es salir de la zona de confort, que digamos tan cómoda no era.
Han sido años de salir de distintos closets (en cuanto a orientación sexual y relacional, de la neurodivergencia múltiple…)y dejar de enmascarar porque si bien tengo diagnóstico de TDAH desde chica, hay muchos otros rasgos de mi personalidad y elementos de mi neurotipo que no tenía identificados, que pensaba que solo eran mañas mías. La pandemia ayudó a ver ese esfuerzo extra que hacía, pero luego tomó un tiempo extra de harto trabajo interno y terapéutico para ir avanzando. Me he ido observando como PAS (altamente sensible) y con mi psico sospechamos de AACC lo que me haría un unicornio porque ya no es doble sino múltiple excepcionalidad.
La salud física también me llevó a un zamarreo importante que me obligó a fijarme en mí y mis necesidades (me diagnosticaron Adenomiosis y endometriosis, luego de años de sangre, sudor y lágrimas. Literal). Pero los cuidados que requería el tratamiento me obligaron a cuidarme y me ayudaron a dejar salir a esa Ju que estaba medio oculta en el deber ser, o en esas estrategias y formas que siempre seguí porque se supone que eran lo correcto o lo que hay que ser/hacer pero que tanto trabajo extra me generaron.
Fingir ser «normal» es cansador. Es complejo estar actuando todo el rato, o sobrepensando respecto de lo que se supone que hay que decir o hacer, o que cosas que parecen muy sencillas u obvias te cuesten más o te agoten. Y eso es algo que veo en la clínica harto cuando recibo personas con sospecha de neurodivergencia, que terminan confirmando un diagnóstico cuando son adultos. Luego de toda una vida sintiéndose raros, inadaptados, flojos, como que «hay algo mal en mi», un par de palabras entregan algún monto de alivio y/o sentido a cosas que se experimentó por mucho rato.
Pero ser auténtica, ser tú misma, o ir aceptando esos elementos como parte tuya, aunque alivia, no es menos difícil. Toma tiempo de ir armando ese puzzle y de irse conociendo, aceptando esas varias partes de ti misma.
Para mi ha sido un descanso el dejar de enmascarar. Tengo mucha más energía que antes, menos culpa, y estoy más tranquila. Y como sobrepienso menos, porque estoy más en paz conmigo, me vienen ideas y cosas que quiero hacer. Cosas que son parte de mí desde siempre, pero que pareciera que no encajan juntas o que no deberían hacerlo. O que no debería mostrarlas. Al menos en una versión neurotípica formal tradicional del mundo y de la vida. O sea, cómo vas a ser una psicóloga seria con el pelo de colores y al mismo tiempo ser una bruja esotérica, de vestir medio jipi colorido y estar pintando con acrílicos en el suelo. No corresponde ¿o sí? (Spoiler: Da lo mismo. Haters gonna hate)
El otro día me cuestionaba si publicar en mi encuadrado algunos servicios holísticos que tengo o si sacar de mi CV algunos elementos más artísticos y complementarios de mi formación (arte, yoga, terapias alternativas) y dejar solo mi magister en desarrollo cognitivo y formaciones de postgrado más enfocadas en la neurociencia. Pero, al final, igual soy esa persona. Y no me hace menos profesional o adecuada el ser más colorinche… Me hace más auténtica. Y si soy más yo, capaz te puedo ayudar mejor a que también tú te encuentres mejor contigo misma ¿O no? ¿Cómo lo hallai?
 
Te abrazo 💜
Ju – Psicóloga Mg en desarrollo cognitivo, artista, psicoterapeuta, persona multipotencial.

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